Yo Tengo Esperanza

La campaña YO TENGO ESPERANZA EN…convoca a identificarse con el corazón y los anhelos de todos los ciudadanos de nuestro hermosa Colombia.

La actual situación que atraviesa el país es difícil, es una coyuntura histórica que nos pone en una encrucijada. Qué hacer, cómo y cuándo, son parte de los retos.

El bajonazo en la economía, la falta de empleo, los problemas en la salud, la pérdida de valores y credibilidad en nuestros líderes, las pocas oportunidades para nuestra juventud, la intolerancia social, el desapego emocional, la violencia, sumado al hecho para muchos el todo por el todo vale, olvidándose de principios y alejándose de la ética, ha llevado a que la gran mayoría de los colombianos nos sintamos desolados, abandonados, aburridos.

La gente no se siente identificada con la actual dirigencia, por eso, desencantada, no puede o no quiere en creer en nadie. Los ciudadanos sufren, están agobiados, desmotivados, desesperanzados frente al futuro inmediato. Y lo que más los conmueve es considerar que se ese es el escenario que aguarda a sus hijos, a las nuevas generaciones.

Sin embargo, es nuestro deber promover que no todo está perdido; que del aporte de cada persona de bien todo puede mejorar. Y cuando pensamos así, unidos sabemos en el fondo de nuestro corazón sí existe una esperanza. Que nos invita a levantarnos cada día, ha mantener nuestros sueños a luchar con ahínco, alma y corazón, confiados en que las cosas serán mejores. Todos tenemos una esperanza guardada a pesar de la adversidad; una esperanza que nos impulsa a continuar; una esperanza que nos invita a decirle a nuestros hijos que sí se puede.

Esa esperanza debe salir, reverdecer, no se puede quedar guardada y escondida en el silencio, tiene que florecer de las palabras, desde la emoción del optimismo, y debe servir para que todos cambiemos nuestra actitud, nos quitemos la mugre que genera la frustración y la desilusión y le digamos al país que sí tenemos mejores días por venir, pero que depende en gran medida de la voluntad de cada uno, de nuestras familias, sociedad y amigos. Que una mejor Colombia es posible, sí pensamos en la esperanza que nos une y la convertimos en sueños y luchamos por ellos.

Estoy segura de que si todos elevamos el grito en una sola voz, a través de mil palabras, alejados de la simpleza política y electoral, generaremos un cambio en nuestros corazones y almas y en los de muchos que nos escuchen. Generaremos un cambio positivo en nuestro país.

En este espacio, los invito, con cariño de mujer y madre, a decirle a Colombia y el mundo que tenemos esperanza. Pese a los problemas y dificultades, el dolor de patria que sentimos, la esperanza no la perdimos y ella vive en nuestra sociedad.

Por eso, les digo, yo tengo esperanza en que sus sueños se pueden hacer realidad… y ustedes, ¿en qué tienen esperanza?